Archivo del Autor: adelaprego

La cofradía del IPVCE


Saldrás de aquí con alborozo, pensando en otros comienzos y aún no lo sabes. Desconoces que a partir de este momento formas parte de una cofradía, esa en la que no importa si fue en los abundantes 80, en los terribles 90 o en la esperanzadora primera década del siglo XXI, a partir de hoy serás para siempre un “muchacho de la Vocacional”. Esto constituye una tarjeta de presentación que habla por sí misma y vale como una de créditos.

ipvce
Te vas hoy casi con alivio, graduado al fin , a la universidad, al futuro y no sabes cuántas veces revisitarás el pasado, cómo te va azotar la nostalgia, por los pasillos, la T, el aéreo de la 5, la plaza donde veías a todos y no pasabas jamás sola por si te estaban mirando para darte chucho; los albergues, las cacharras compartidas, los días de quemarse las pestañas, los “filtros”de la élite, la cuartelería, las maldades de los compañeros de cubículo, el paraíso, prohibido tantos años y visitado por tantos infractores…las puestas de sol.
Extrañarás a los profes, a los que pusiste motes nuevos o aprendidos de años anteriores, a los que temías por no saber ni “jota” de su asignatura, y con el tiempo los verás con nuevos ojos, pensando qué gran tipo, qué buena era aquella profe de Literatura, qué recio me llevaba la teacher, pero parafraseando a Aute “todo el inglés que supe y que sabré nunca fue culpa de ella”, hasta el almuerzo del comedor te parecerá entrañable, por ese velo místico que pone la memoria a los recuerdos, incluso a los malos.
Para ti siempre volverán a florecer los viejos flamboyanes como despedida, mientras se deshojan cada septiembre para recibir a los “decimales” quienes comenzarán un ciclo que invariablemente conduce a engrosar las filas de la cofradía de los muchachos de la Vocacional José Martí de Holguín, un privilegio, un honor, una añoranza.

Anuncios

Le zumba! se murió Zumbado


-Oye, se murió Zumbado, lo acaban de decir en el noticiero.
Me conmueve, pero más el hecho de que para muchos hace tiempo que este hombre estaba muerto, para otros, la mayoría, es un desconocido. Lástima.

zumbado
Prosa cáustica, humor irreverente y fino, el valor que a muchos le falta para decir lo que creen, a riesgo de parecer atrevidos o insolentes, caracterizó la obra de Héctor Zumbado Argueta. Periodista cubano, reconocido como escritor costumbrista y quien fuera, además, hombre de muchos oficios, es hoy prácticamente un desconocido, a pesar de que constan en su currículum galardones tan importantes como el Premio Nacional del humor en el año 2000.
Zumbado es autor de libros como Limonada, Riflexiones 1 y 2, Prosas en ajiaco, Esto le zumba, en los primeros se compilan textos salidos de su columna en el Juventud Rebelde en los lejanos 70 y 80.

z33
El choteo descrito por Mañach era su principal arma, los neologismos florecían bajo su pluma de un modo que exasperaría a los Miembros de la Real Academia de la Lengua Española y la acritud de sus críticas a lo que denominaría la “cagástrofe estética”, parecen aplicables a 28 años de la publicación de un libro que advierte y divierte al presentar un fenómeno imperante entonces y entronizado ahora. Se trata de un material dela colección Saeta, Kitsch, kitsch…Bang, Bang, publicada en 1988 y atractivo incluso desde el título intertextual y sonoro.
Zumbado hace un análisis al fenómeno del kitch desde su surgimiento y del contexto europeo original lo aterriza en la Cuba de finales de los ´80 que como descubrirá el lector en un acercamiento a este texto, tiene muchos puntos de contacto con la isla que habitamos en la segunda década del siglo XXI.
Un coloquialismo de probada eficacia adorna este material donde la norma popular se inserta en voz de un hablante culto, sin parecer impostación o pretendido “código asere” para acercarse a un lector de “pocas luces”. Así es posible tropezarse con frases como “hizo maravillas”, “se fue del aire” o “cayó de flai”.
Sus tropos no escapan de este modo particular de decir, lo ilustra su descripción de la prensa plana con este símil: “a veces chata y aplastá como gato bajo un zil”. Otras de las figuras retóricas empleadas son “explosivo coctel humorístico” y “suda imaginación”, peculiares maneras de describir la película y a Juan Padrón, respectivamente.
Los neologismos aparecen con una naturalidad que harían pensar al lector que podría encontrar su significado fácilmente en cualquier diccionario. El periodista explota recursos que lo definen y le hacen auténtico y lo que empleado de modo distinto puede parecer burdo o chabacano, encuentra en el modo de decir de H. Zumbado una manera armónica de comunicar que fluye y es auténtica.
Dicen que hacía ya tiempo apenas podía hablar, menos escribir, como resultado de una golpiza, que no se sabe bien de dónde vino y le arrancó a él y a nosotros la posibilidad de seguir descubriendo el mundo nuestro a través de los zoom a la cotidianidad que hacía Zumbado.


Donde el tiempo no se detuvo


sagua 1
Un pueblito en un valle. Un río, sierpe temible que duerme en silencio hasta que el aguacero insufla vida a su cauce. Entonces se derrama, muerde la tierra, arrasa, pero hoy no, hoy está quieto.

sagua2 parque martí
Es mayo. Hay gente en las esquinas. Un cumpleaños cualquiera hace que cierren la cuadra y se pare el tránsito en una vía cercana al centro. Pero a todos les parece natural.
Carretillas con mangos, tomates, pepinos, piñas. En el parque los de siempre y los de paso, la iglesia gris y añeja al fondo, católica, apostólica y romana como la de los pueblos con sabor antiguo.
En la casa de cultura un hombre sigue luchando contra la desmemoria y ahora su nombre está escrito en la pared: Mingolo, su aula de música y al lado la biblioteca y el reposo de los libros que esperan manos nuevas.
Bajo por la calle más transitada y hay un lugar insigne, allí van todos aun sin ser invitados, sin costo alguno. Allí se habla de política, religión, pelota, economía, de lo irremediable. Se llora a ratos, se cuentan chistes verdes, rojos, negros, se toma café, se comen bocaditos y se dice “y cómo fue…”
Más tarde la multitud camina despacio todo el trayecto hasta el camposanto rindiendo honor al que parte, a su familia, a la memoria, porque en Sagua la muerte es un momento esencial de la vida, un pretexto para coincidir. Casi religiosamente se despide duelo sea quien fuere el difunto, se llora mucho, hasta se puede beber en nombre del que ya no está.
De regreso te encuentras con tantos personajes pintorescos : hay borrachines simpáticos, guapos temibles , escritores semidesconocidos, viejos héroes de guerras casi olvidadas, ancianas memorables que desde el portal saludan, aconsejan, abrazan, ordenan, amarran el tiempo.

sagua 3 vista aérea
Así llega la noche. En el parque la música sube, en las casas la humedad del río se cuela, reina el sueño, pero algo lo interrumpe, voces, clarinete, guitarra en la ventana. Son las doce y empiezan las serenatas, nunca madrecita del alma querida suena más conmovedor ni franco, son jóvenes van de puerta en puerta cantando a vecinas de años y a desconocidas que salen de la modorra para agradecer el gesto y luego dormir con la música arrullándole a lo lejos.
Al día siguiente todos se saludan, se felicitan. Los que vienen de viaje como si nunca hubieran partido, los de casa con actitud de anfitrión confiable.
Y pasan los días en Sagua de Tánamo, un pueblo donde algunos piensan que no cambia nada, que el tiempo se detuvo, pero las costumbres, la tradición, y algo que tiene que ver con las esencias del pueblo chico permanecen pese a la señal wifi y la televisión digital, pese al tiempo.


La maldición del cromosma X


No sé si la primera en bajar del árbol fue hembra o si el fuego lo empleó una primigenia ama de casa hastiada del mamut crudo. Dicen que tras cada gran hombre hay una gran mujer. Si es por Napoleón, esta relación de proporcionalidad no ayudaba a Josefina. Eso me lleva a preguntarme: ¿qué estatura tendrán los esposos de las grandes mujeres de la Historia humana? Continuar leyendo


Aroma de mariposas


 

 

No alcancé a escuchar su voz en la radio o verla en vivo en la televisión para hacerme una imagen suya. Debí conformarme con las fotos y lo que enseñan los libros. Ella murió demasiado pronto, aun así apostaría a que olía a mariposas, tanto tiempo prendidas de su pelo debieron marcarla con ese aroma a Cuba de los níveos pétalos.

FLOR

Han transcurrido 36 años de ese acontecimiento y algunos afirman que aquel 11 de enero también murió una esencia, algo estrechamente ligado a la Revolución. Otros aseguran que era como una santa, pero una santa que fumaba mucho y se vestía con sencillez, que implantó algunas modas, aunque también llevaba el verdeolivo como si fuera glamouroso atuendo. La mujer era fuerte, tanto que subió a la Sierra a poner un busto de Martí y luego a liberarla, y al resto de la isla. Una celosa guardiana de la verdad que se ocupó de que la Historia recogiera con detalle minucioso cada evento de esos días en que las montañas fueron trampa y abrigo.

CeliaHugsLittleGirl

También dicen que sabía entender a los que a ella acudían con algún pedido. Cuentan que era muy justa y que trabajaba como si supiera corto el tiempo y tratara de aprovecharlo minuto a minuto. Los niños de aquellos primeros años de la Revolución que vivían cerca de su casa atestiguan como entre pillos y curiosos iban a pedir los mangos de su patio y no pocos hicieron carreras gracias a su proverbial generosidad y comprensión.

Por eso se multiplican los homenajes por estos días a la heroína, como el que rindieron estudiantes, trabajadores de servicios y docentes holguineros este viernes, en el campus universitario que lleva su nombre, pues Celia Sánchez Manduley se trocó en símbolo en un país donde la mujer comenzó, con cubanas como ella, a forjarse un sitio a la misma altura de los hombres.


Cambia ¿todo cambia?


uniforme-escolar
¡Cómo han cambiado las cosas desde que empecé a estudiar hasta hoy! Y no es malo. El inmovilismo y la perpetua quietud de la roca no van con el comportamiento humano. El cambio para bien, el que se espera de las mentalidades; el de la actitud de desidia y de indolencia por un proceder responsable para con los demás, ese, es necesario.
Sin embargo, a pesar del tiempo hay cosas que veo inamovibles. Por ejemplo la eterna contienda de los profesores con el alumnado respecto al correcto uso del uniforme, trasciende cualquier moda o generación. Supongo que es tan antigua como los mismos atuendos, que dicho sea de paso, son de igual diseño hace varias décadas pero se rigen por los mismos reglamentos que cuando fueron concebidos.
¿Quieren una evidencia de lo reticente del susodicho tema? Hace casi un año, tras 20 de su estreno en la televisión nacional, se transmitió la serie Blanco y Negro no. Ubíquense, moda de los ´90, extra talla, todo como si lo hubieras comprado para tu pariente más obeso. Y allí estaba el chiquillo de la camisa por fuera, irreverente y con el pelo largo, siempre fustigado por sus indisciplinas que se extendieron hasta casi el último capítulo. También vimos al brillante Alejandro Cosío, que se las sabía todas, sacaba 100, aunque fue requerido igualmente por violar el reglamento escolar en cuanto a la apariencia que se debe conservar en un centro de estudios.
Seamos justos, no son mejores o peores los estudiantes por el largo de su saya, estrecho de su pantalón o ajustado de sus blusas. Así mismo es imposible que estas prendas sigan el vertiginoso y voluble paso de la moda, no están pensadas para ir de fiesta. Su nombre indica el propósito para el que han sido concebidos: la uniformidad. Ellos son además un modo de educar en el cumplimiento de normas, disciplina y respeto.
Pero el análisis de las indisciplinas que acarrea el uso incorrecto del uniforme escolar no debe ser el centro del proceso educativo donde otros factores demandan atención urgente y son, a mi juicio, más importantes, por ejemplo, la formación vocacional, tan deficiente y necesaria, el rigor para evitar el fraude académico, el cumplimiento cabal del horario, la calidad de las clases y la disponibilidad de docentes para impartirlas.
Se ha hablado por horas y escrito decenas de cuartillas sobre la formación de valores, los métodos para lograrlo son algo que necesita revisarse pues considero ineficaz el que conocí en mi aula de quinto grado, donde escribieron en hojas de papel los principales que supuestamente correspondían a un niño y los pegaron en los cristales de las ventanas para luego hacernos memorizarlos como hueca cancioncilla que luego termina por olvidarse o perder su valor semántico.
Así mismo aprendimos de memoria nombre y significado de cada símbolo y atributo, con sus repasos respectivos cada vez que se anunciaba visita a la escuela. No diré fue que fue inútilmente, pero de seguro habrán recursos más eficaces para formar conciencia de la nacionalidad y sentido de pertenencia, si no se respetaran más cada uno de estos símbolos.
¿O les parece adecuado lo siguiente?: ante el nivel casi inaudible con se canta en muchos lugares el himno, un profesor de una escuela X de esta ciudad, los hizo repetirlo una y otra vez. El canto liberatorio que en el Bayamo colonial henchía pechos, en aquella escuela fungía como castigo. Pero no se asombren, ese es un viejo método. Si lo sabré yo que junto a mis condiscípulos lo repetía a voz en cuello y saludando la bandera hasta que al director de mi seminternado le parecía correcto.
No, no se educa así, no germina el amor por la Historia y sus hacedores imponiendo sanciones con lo que la representa, no se cultiva disciplina persiguiendo chiquillas con la cinta métrica como arma, para ver si su saya es realmente del largo exigido, que lo digan todo los que han pasado de la primaria al pre y tuvieron compañeras que prácticamente iban en minifaldas. Al final fueron a la universidad, o no, pero no fue determinante cuánto muslo mostraron, más allá de los cuatro dedos reglamentarios.
Ojo, no promuevo un relajamiento en lo estipulado respecto al vestuario de los educandos, sino dedicar la cantidad de tiempo y energía fundamental a problemas más serios que sí podrían determinar el futuro de los que hoy quieren llevar al aula el último grito de la moda.


Fin de año: suma y sigue…


Un mes antes saco la agenda y con un título soñador comienzo, COSAS POR COMPRAR, debajo crece mi imaginación: carne, sidra , aceitunas, turrones Jijona y Alicante, helado, uvas pasas, chocolates, vino, ensaladas, cerveza, vianda, casabe, especias, refresco para los que no beben alcohol… Todo para consumir en un día. Esto lo hago sin contar con él, para que luego me censure, acorte mi lista, espante mi sueño y me impida sucumbir ante la gula.
Después de tanto planear menús alternativos, me sorprende la fecha, pues diciembre parece tener cada año más prisa por irse. Sin nada en las manos quisiera que las fiestas fueran las del año nuevo lunar, en China: en enero o febrero, pese a que tenga que disfrazarme de león o dragón, aunque bien podría reservar ese vestuario para la cola en el “agro”.

Estudiante-Dinero-Bolsillos-Vacios
Ahí es cuando él hace lo suyo: Salario me sacude por las solapas imaginarias y me dice: a madrugar, por si hay carne a 17; compra turrones de maní, que sus primos ibéricos Jijona y Alicante, pueden costar un cuarto de tus ingresos mensuales; ensalada de “loquehaya”, la más nutritiva; el casabe… bueno, ese aún no vuela tan alto como otros rubros. Así voy ajustando la lista a mi bolsillo y con lo que alcanzo a adquirir, el 31 de diciembre me vuelve maga o anirista en medio de mi cocina.
Pero me desempeño con dignidad, que a final el cubano siempre añora la combinación perfecta: puerco asado, congrí y yuca con mojo. ¡Y allá va eso! Aunque siempre ocurren imprevistos, como la ocasión en que el horno no encendió y debimos improvisar un brasero en el balcón de un segundo piso. O cuando, listo el pernil al carbón, todos entraron a casa y dejaron al asado solo; al regresar, perros más inteligentes que humanos celebraban el fin de una prolongada inanición.
Pese a preparativos con varios días de antelación, a la hora de los mameyes, parece que el puerco estará para el Nowruz, el antiguo año nuevo persa, que se celebraba en marzo. O peor, que se termine para el Enqutatash, cuando inauguran su calendario los etíopes, el 11 o 12 de septiembre de 2016; sobre todo si al frente de esa “tarea de choque” hay más de una persona y todos quieren ser jefes.

cuba-cerdos-en-pua
Quizás la demora es parte de la tradición y obliga a todos a estar en torno al fuego, o no, pero sí a conversar, a rememorar años pasados, puercos que quedaron crudos; muchachos que pedían huevo frito en lugar del humeante cerdo que llenara de callos las manos de sus padres; se habla de viejas costumbres para días como este y se siente hambre… pero se aguanta para entrarle con ganas al pellejito y a unas masas con mojito.
Por eso, desecho la usanza española de comer 12 uvas una por cada campanada de la medianoche; ignoro la griega, quienes comen un pastel donde pusieron una moneda que hará afortunado a quien la halle; aunque viendo cómo les va a los griegos, parece que no les ha tocado el trozo premiado a una “pila” de gente por estos días. Tampoco asumo el hábito común en Suecia y Noruega, donde esconden una almendra dentro de arroz con leche, dicen que para la buena fortuna.
Mientras en los templos budistas suenan 108 veces los gongs, los cubanos nos abrazamos, con el himno de fondo y Serrano u otro locutor del NTV felicitándonos por un Primero de Enero más, lanzamos agua pa’ la calle, rodamos la maleta por toda una cuadra y finalmente comemos el lechoncito que, tarde pero seguro, llega. Yo murmuro como mi bisabuela: misericordia pa’ los hermanos de la tierra.
Vale la pena quedar en bancarrota, a fin de cuentas el 31 no está tan lejos del día 5.

tradiciones-fin-de-año


De lupas y catalejos

Corro el riesgo de equivocarme, segura, - como dice el poeta - de que "por un fuego que no des a tiempo puede no salir el Sol"

Desde la otra esquina

"Una mirada desde Holguín y para el mundo..."

De mi país

Para conocer de la isla y su gente

edumund

Just another WordPress.com site

Letra joven

Para reflexionar, reír, debatir y publicar.

Un pedacito de Mar

un espacio para echar a navegar ideas...

Cuba nos une

"Cuba es tu corazón, Cuba es mi cielo, Cuba en tu libro mi palabra sea."

La mariposa cubana

un capullo de cubanía y de fidelidad

Cuba en letras

Contar la Isla desde un blog