Archivo mensual: noviembre 2014

Constelaciones abiertas para Edelis


La conocí hace casi 20 años, entonces Paco estaba en el hit parade de los vespertinos de mi seminternado. Me pareció algo muy grande tenerla en la sala de mi casa, tanto que le mostré mis libros de poesía, le enseñe mis textos, unos garabatos insulsos que soñaba publicados cuando fuera una gran escritora.
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Edelis Loyola, la que escribió La piñata, la del Patio de Gabriela en su concepción original, la misma de El piojo, vivía ahí cerquita y se decía que en Cuba, en cuanto a música infantil, estaban Teresita, Liuba o Ada Elba y luego ella.
Durante años coincidimos en diferentes circunstancias, pero solo ahora, cuando vuelvo a cantar sus canciones, esta vez para mi hija, tengo chance de preguntarle a la cantautora de música para niños, y la aprovecho…
¿De dónde llega la música?
La música me llega desde que estaba en la barriga de mi mamá. A ella le gustaba cantar y mi padre tocaba la guitarra y cantaba las canciones de Sindo y Corona. Él me enseñó los primeros acordes. Recuerdo que en casa teníamos un tocadiscos y aunque era muy pequeña no me despegaba de su lado cantando los temas de Teresita Fernández y hasta los Van Van. Tuve una infancia llena de música, pero creo que con eso se nace.
Hace más de 20 años comenzaste a componer para niños ¿cuál fue el motivo?
Realmente fue una necesidad para entretener a mis hijos. No teníamos televisor y llegó un momento que se me agotó el repertorio de canciones que sabía. Eso me dio motivos suficientes para crear los primeros temas que al principio solo les cantaba a ellos. Después fui dándome cuenta de la importancia de componer para los niños, además del placer enorme que me causaba.
Me encantan los niños. Disfruto cada una de sus travesuras y ocurrencias, quizás por todo eso elegí este difícil pero hermoso camino.
Creo en ellos. Porque sé que detrás de cada carita hay un universo por descubrir. Los niños son como esponjas que todo lo absorben, por eso intento a través de mis canciones darles herramientas para que aprendan a andar por la vida descubriendo cosas. Y aunque trato de mostrarles todo lo que puedo, son ellos los que terminan sorprendiéndome a diario con su capacidad y sabiduría.
Además no hay nada más hermoso que la alegría de los niños al cantar, es un verdadero acto de poesía, por eso hacer canciones para ellos se ha convertido en una forma de auto expresión sin límites, porque sé que es el público más exigente, pero también el más agradecido.
¿Prefieres cantar tus canciones o que lo hagan otros intérpretes?
Disfruto mucho cuando canto mis canciones, aunque reconozco que cuando escucho a Liuba cantando El Piojo y a los niños tarareando Paco, me siento igual de feliz, porque las canciones son como los hijos: uno los pare y los cría pero después ellos toman su propio camino.
Tengo muchos amigos cantautores y actores de teatro que tienen mis canciones incorporadas en sus repertorios, y eso me alegra. Ojalá se embullaran y grabaran un disco con mis temas, eso sí, me gustaría poder disfrutarlo, que no sea póstumo…
Perteneces al Movimiento de la Canción Infantil Latinoamericana ¿cuál consideras que es tu aporte a este?
He aportado mi manera de decir las cosas, el lenguaje que empleo, con ternura pero sin ñoñerías, tocando temas poco tratados como El piojo y El chinito Lo que emigró desde China para quedarse a vivir en Moa; el sentido del humor sin caer en groserías y mostrando la identidad de mi pueblo natal, mezclando todo eso con lo didáctico y lo lúdico.
Una de las tradiciones más antiguas de los pueblos es la de jugar cantando, pero además de eso he querido agregar a mis canciones elementos que permitan jugar, cantar y aprender, porque la canción dirigida a los niños debe ser entretenida y mágica, pero con valores esenciales para su formación.
¿Qué pasa con la producción discográfica?
La verdad, no sé. Sería bueno preguntarle a las disqueras cubanas. Voy a cumplir 50 años y no tengo un disco grabado, pero eso le ha pasado a tanta gente en Cuba que a mí no me llena de susto.
Debe ser porque a casi nadie le interesa hacer discos para niños. La producción discográfica de este tipo es casi inexistente. Todo es una mentira, la música infantil ha sido condenada a vivir underground, arrinconada en las programaciones radiales, de TV y espectáculos.
En Cuba, de cada 100 discos que hacen las disqueras, con suerte, uno o dos son para niños. Pero no todo queda ahí, falta un compromiso para difundir este género. Con él y la música campesina ha prevalecido la indolencia, prácticamente nadie la apoya, nadie la rescata, es parte de un juego donde eventos y festivales son inútiles, solo para evocarla tres días al año y nada más.
¿Cómo recuerdas proyectos como El Patio de Gabriela?
El Patio de Gabriela lo recuerdo con una mezcla de alegría y dolor, para suerte o desgracia todas las cosas llegan juntas y cuando comenzamos a grabar yo tenía programada una gira por España y Las Islas Canarias. La grabación no podía detenerse y me vi en la penosa necesidad de no poder continuar en el programa, algo que con tanto amor y trabajo había creado para los niños desde Moa.
Lo quiero como una parte más de mi obra, pienso que fue un programa que hacía falta en la Televisión Cubana y que llegó en un momento importante, donde las propuestas para niños eran escasas, y funcionó ,porque atrajo la atención de los pequeños y se identificaron con él.
¿Qué te dio más placer como realizadora Radial y que te aportó?
La Radio es una de las cosas que más he disfrutado. En ella uno se traslada a otra dimensión. Cuando trabajé en la Voz del Níquel (www.lavozdelniquel.cu), las horas parecían minutos, toda esa magia mezclada con la espontaneidad de los niños parecía un sueño maravilloso.
Escribir un guión semanal, componer las canciones del programa y ensayar con los niños era agotador, pero fascinante, a pesar de todo eso fue lo que más disfruté, y por supuesto, los premios al trabajo realizado y al esfuerzo de mis hijos y los demás niños que resistían largas horas de grabaciones pues La Piñata y Juega mi Canto fueron programas multipremiados en los diferentes Festivales de la Radio en Cuba.
La emisora me aportó muchísimo, sobre todo, a ganar en rigor y disciplina, trabajar en colectivo y lograr esa empatía entre el realizador y el oyente.
Probablemente tu canción más conocida en Cuba sea La Piñata. Muchos recuerdan a Verónica y quizás menos a ti. ¿Cómo te hace sentir eso?
Creo que eso es normal, Verónica con su gracia y espontaneidad de niña en aquel momento conquistó al público, yo lo disfruté mucho. Ese año la Piñata fue la canción más popular del programa de televisión Arcoíris Musical, uno de los pocos que se ha preocupado por defender los musicales para niños en TV. Pero el propósito del concurso era difundir la obra de autores musicales para niños y nadie mejor que ellos para interpretar esas canciones. Me interesa más componer para los niños y que ellos canten y cuenten con ellas, que la incorporen a sus juegos y a la vida cotidiana, con eso ya soy feliz, no me preocupa en lo absoluto vender mi imagen.
¿Cómo influye en tu carrera tener un esposo trovador y una hija flautista?
Mi familia es lo más grande que tengo, doy gracias a Dios por el esposo y los hijos que me acompañan, somos gente apasionada, el proyecto de uno es el de todos, nos involucramos y trabajamos unidos, aportando soluciones y dando ideas, aunque también hay sus discusiones, pero hasta eso es positivo, porque de toda esa tormenta salen buenas cosas. Edelita y Fernando han aportado mucho a mi carrera, no solamente desde el lado afectivo, que ya es suficiente, sino desde el plano profesional. Mi casa es un taller de creación que no para gracias a ellos.
¿Qué ha significado para ti Moa, Holquín, Cuba?
Mi gran escuela para enfrentar la vida fue Moa, allí nací y guardo los mejores recuerdos, mis amigos, mi familia, de ahí salí llena de energía y con las armas necesarias para seguir andando este difícil camino que es crear para los hombres y mujeres del mañana.
Holguín fue un paso importante en nuestras vidas, teníamos la sede de la UNEAC, Casa de la Trova, Televisión, y todo fluyó positivamente, los años que allí viví fueron realmente inolvidables, conocí a muchos artistas holguineros y extranjeros, participé en varios eventos y me sentí realizada como creadora, tenía dos espacios fijos en la ciudad y el amor de niños y padres que me seguían cada domingo, Tengo nostalgia por esos tiempos.
Hace 4 años vivo fuera de Cuba y aunque estoy rodeada de bellos y elegantes edificios, sigo amando a mi país. Con la distancia se extraña todo hasta la cola del pan, los piropos y esa manera de ser tan especial que tenemos los cubanos. Aún sigo creyendo que no hay tierra como la nuestra.
¿Te sientes o te sentiste alguna vez víctima del fatalismo geográfico?
¡¿Fatalismo?! No, nunca. Vivir en Moa no impidió que hiciera todo lo que he querido hacer en la vida, radio, televisión, viajar en más de 4 ocasiones a España e Islas Canarias, conocer a amigos y artistas importantes y dar a conocer mi obra donde quiera que me he parado.
Yo no creo en eso. Está más que demostrado que uno puede ser universal desde cualquier sitio. Comencé en Moa cantando mis canciones, al lado de las minas y fábricas de níquel, y ahora estoy aquí en otras minas, estas de cobre, cantando siempre a los hijos de los mineros, parece que ese será mi sino, pero donde quiera que esté voy a seguir creando y defendiendo lo que hago.
¿Cuáles son tus proyectos y empeños más inmediatos?
Mi proyecto más inmediato es seguir creando, darme a conocer en Chile. He comenzado a actuar en diferentes espacios y me ha ido muy bien. Junto a otros artistas chilenos creamos un proyecto que nombramos Encuentro de dos Américas, es una especie de intercambio cultural entre los pueblos de Cuba y Chile. Igualmente fui invitada al 3er Encuentro de la Libre Expresión Artística Violeta Parra y dentro de poco tendré mi espacio fijo en el jardín botánico de Viña del Mar para continuar mi trabajo en la peña ¨ Dibujando La Melodía¨ donde tendré como invitados especiales: el Coro de Niños Cantores de Viña del Mar, con los que tengo otros proyectos hermosos, los cuales me voy a reservar para la próxima entrevista.
¿Qué crees de la trascendencia?
Creo que a todo creador le gusta que su obra trascienda, aunque no siempre es así. Pero a mí más que trascender me interesa que mi obra funcione ahora y que cumpla su acometido, lo demás solo el tiempo lo dirá.
¿Qué esperas o deseas que suceda con tu música?
Lo que más deseo es que los niños sigan cantando, jugando y aprendiendo con la música que he creado para ellos, que la musa me visite como hasta ahora, para sorprenderlos cada vez con más y mejores canciones.
Aunque no me gustaría que mi música quedara grabada en la memoria del viento, sostengo que la obra es lo principal, porque es lo que va a quedar después que yo no esté, pero me queda mucho por hacer, y aú pueden abrirse las constelaciones.


Frivolité


Frente al armario otra vez. Nada de lo que cuelga en los percheros, yace doblado al descuido en las gavetas o simplemente descansa en algún mueble, le complace. Todo es, por definición, pasado de moda, si lo compró la semana pasada.
Ningún atuendo pareciera adecuarse a su estado de ánimo del día de hoy ni con sus estándares, o al menos los de quienes la mirarán y juzgarán por su apariencia. “Este demasiado anticuado, este demasiado exhibicionista, este me lo puse anteayer, nada. No tengo nada que ponerme”.
Con trabajo cierra el ropero, las atestadas perchas, la ropa que se amontona doblada en travesaños y atorada en gavetas, fue estrenada recientemente, o simplemente no ha salido a la calle jamás, pero ya está vieja, la mayoría estuvo en un breve hit parade,ahora ya es historia, y ella antes muerta que sencilla. La moda pasa demasiado aprisa y perseguirla cuesta mucho trabajo y efectivo y aunque acumula una muestra de todo lo que marcó tendencia ella sigue pensando que “No tienen nada que ponerse”.


Trovaminando


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Dice que ha cantado al viento, literalmente, que a veces, solo dos o tres se acercan a escucharle, como al loco que grita una profecía que nadie cree. Dice que quiere hacer canciones que estremezcan pero que sobre todo movilicen el pensamiento. Dice que no es sencillo lograrlo entre el pizarrón, la Mecánica y las cuerdas de su amante terca, a la que arranca sonoros estallidos.
Tiene 24 años y está cómodo cuando le dicen Trovador, aunque se llama Eider Gresesqui Lobaina, y propone testarudos acordes en nombre de la canción necesaria. Hace un año se graduó de Ingeniería Mecánica y trabaja como profesor en el Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa (.
¿Cómo se unen la guitarra y la Mecánica?
“Es bastante complejo porque ambas requieren de mucho tiempo y estudio, sobre todo ahora que comienzo y debo prepararme en una asignatura que nunca he impartido.
Mi trabajo es dar clases, por eso me pagan. La música es una afición, aunque no la veo como un hobby, la escogí de manera natural. En cambio la Mecánica fue un paso más que debí dar en la vida, al terminar el preuniversitario. Esa no era mi vocación. Realmente siempre quise ser músico, pero donde vivo nunca se me dieron las oportunidades y tuve que seguir estudiando”.
¿Por qué escoges la trova como medio de expresión?
“Es lo que siento. Durante la infancia y adolescencia negaba a Pablo y a Silvio, los escuchaba pero decía que quería oír algo más. También Raúl Torres y Polito Ibáñez me atarían aunque no era capaz todavía de reconocerlo y creo que era por falta de madurez.
Al llegar a la universidad, ya tocaba algo de guitarra y sentí la necesidad de hacer canciones, pero no quería hacer una cualquier para divertir a alguien. Aspiraba hacer algo importante y necesario. Por suerte, desde pequeño mi papá me había inculcado el hábito de lectura, algo fundamental para mi propósito, además veo los noticieros, mesas redondas, también muy útiles, aunque algunos no lo crean, pues el ser humano está muy ligado a la política, en Cuba y en cualquier parte del mundo.
Escogí la trova porque me permitía expresarme y exigía hacer buenas canciones. Las malas le salen a cualquiera. Para hacer la canción necesaria que, a mi juicio, no es solo la canción de amor, aunque esta sea imprescindible en nuestros tiempos y es algo que hay que mantener, pero el trovador debe estar bien informado”.
¿Cuáles son tus referentes?
“Son todos cubanos. Son mis amigos, trovadores de varias partes del país. Pero mis referentes más fuertes son Frank Delgado, William Vivanco y Silvio Rodríguez, no obstante admiro a Pablo, también a Noel Nicola y la vieja trova tradicional, de ellos es obligatorio hablar si se trata de trova cubana”.
¿Qué temas abordas con mayor frecuencia en tus canciones?
“Comencé por el amor, creo que el arte nace a partir de él, pero últimamente me interesa más hacer canciones de temática social, crítica. Esto lo han hecho compositores de otras generaciones como Carlos Varela o Frank Delgado, pero me pregunto ¿en la Cuba actual ya no hay problemas, este es un país perfecto? Creo que no, a partir de ahí hay que seguir creando, denunciando las cosas malas a favor de la prosperidad, no con el fin de destruir sino de mejorar y elevar el sentido humano”.
¿Cuál es el papel de la música en tus creaciones?
“La trova no es un género, es un movimiento que se retroalimenta de muchas variantes. En mis composiciones lo primero es un ritmo, a partir de ahí comienzo a pensar qué puedo decir, pues letra y música deben ir a la par”.
¿Cómo evalúas la salud de la trova cubana actual?
“Me parece fuerte, a pesar de que son otros géneros los que están en el boom, y de que realmente la trova no está de moda, nunca lo ha estado…pero, tras visitar varias provincias he constatado que todavía existen muchas personas haciendo trabajos muy interesantes y creo que por eso la trova se mantiene viva y lo hará por mucho tiempo porque es un movimiento para perdurar”.
Al ser un joven trovador que vive en el municipio más oriental de una provincia oriental ¿te sientes víctima del fatalismo geográfico?
“Sí, actualmente lo soy. El fatalismo geográfico me atrasa. Llegar a La Habana es muy difícil.
Vivo en un municipio minero, de trabajadores fuertes, no obstante aquí se hace cultura. Tenemos exponentes como los trovadores Fernando Cabrejas, que ahora vive en Holguín, Freddy Laffita, quien se trasladó para Las Tunas y el Dúo Cofradía, que radica en Trinidad. Como verás todos ellos se han tenido que ir. O sea, el mensaje es bien claro: es necesario salir de Moa y darse a conocer en otros lugares.
¿Dónde te presentas?
Tengo un espacio dos veces al mes en el Instituto, una peña que se llama Trovamina, también actúo en la Casa del Joven Creador, del centro de Moa.
¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos?
Seguir participando en los eventos que se desarrollen en el país, como el Festival de la Canción Política, Longina, Al sur de mi mochila, Trovándote. Me convertiré en una especie de cazador de eventos porque en ellos se aprende mucho y se conoce a otros trovadores y su obra. También quiero superarme para lograr mejores composiciones.
Me gustaría perfeccionar mi modo de hacer canciones pues me declaro nuevo porque el trovador no se hace en dos días, debe superase con los años. Nosotros nunca terminamos de escribir las canciones, ni seremos reyes de la trova, ni los mejores guitarristas o cantantes.
¿Cómo te autodefines, eres un hombre que escribe y toca la guitarra, un músico o un mecánico que canta?
Soy esencialmente trovador, es lo que llevo por dentro, lo que me gusta, y es lo que en un futuro, que espero sea cercano, quisiera hacer: llevar la canción inteligente donde la necesiten.


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