De niños, padres, pelotas y flores


Historia Primera

Calle sin acera ni asfalto, barrio de casas remendadas u ostentosas, todas mezcladas. Unos pequeños se lanzan la vieja pelota de trapo, dos metros después otros, no tan chicos, con bases de piedras y trozos de ladrillo, juegan un poco más en serio, aunque sin bate, justo en el espacio diseñado para que circulen los carros, ciclos, y también transeúntes, (recuerden la ausencia de aceras antes referida).

Camino despacio, al compás que marcan las piernas corticas de Lucía, de dos años, cuya velocidad debe ser como de dos metros por minuto. La imagen que veo: muchachos jugando en el medio, riesgo de pelotazo. La imagen que ven ellos: mujer “atravesá”, habrá que parar el juego.
Un rato más tarde, de regreso por el mismo sitio y con los mismos peloteros “amateurs”, hago detener el partido. De mala gana hacen pausa. Camino a la misma velocidad que un rato antes, entonces uno se queja, como quien no quiere las cosas: “Diez años después”, refiriéndose al tiempo metafórico, digamos, que debería transcurrir para que yo terminara de atravesar su improvisado estadio. Su comentario me llenó de ira, pues a su parecer la que yerra soy yo, por ir despacio y no ellos por jugar donde no deben. Mientras tanto y a su alrededor, varios adultos conversan, caminan, están. Probablemente alguno es padre o familiar cercano de los jugadores, pero a nadie parece importarle que muestren sus habilidades deportivas en medio de la vía.

Tomada de internet

Tomada de internet 

 

Entonces me pregunto: ¿qué hacen los adultos testigos de las indisciplinas de los muchachos? ¿Cuando un carro choca a alguno, la culpa es necesariamente del conductor, del niño, o de ese padre que sabe dónde está y no impide que se exponga al peligro que el sitio escogido para entretener-se sea la calle? También la percepción del riesgo se educa.
Historia Segunda
Los muchachos caminaban por la acera, semiuniformados (léase con pantalones de uniforme y pulóver, o saya y camiseta). Probablemente iban hacia algún entrenamiento deportivo. Unos que andaban rezagados brincaron la cerca del jardín. Yo los miraba hacer desde la atalaya que mi balcón en segunda planta, representaba.
Las manos se aproximaban a la flor, doblaban el tallo endeble, una, dos, tres veces hasta partirlo, aun corriendo el riesgo que representaban sus espinas. Yo seguía observando, hora a los muchachos, hora al profesor, único adulto entre ellos, pero nada, él ni se dio por enterado. Entonces no pude más y les dije, “oigan, las cosas se piden”, ellos miraron con brevísimo bochorno que desapareció al tiempo que me perdían de vista, gracias a la oportuna esquina siguiente.
¿Cuál piensa el maestro o entrenador que es su función, dónde cree que debe ejercerla? ¿La educación es exclusiva de la escuela o el área deportiva?
Se educa también en la calle, un buen maestro debería enseñar a sus muchachos a pedir las cosas, a no tomar lo que no es suyo, en el aula, el patio de la escuela o el jardín, a 15 cuadras de esta, aunque ya no anden con uniforme y ese adulto les enseñe a rematar, lanzar o encestar, no importa.
Si no lo hacemos desde el principio, mañana no podremos reclamarle que no nos dé el asiento en la guagua, que se cuele en la bodega, que tómelo que no es suyo o que irrespete a cualquier persona. No podremos pedirle que sea un hombre o mujer de bien, no si le enseñamos lo contrario.
Decir que la juventud está perdida puede significar, un poco, que los adultos responsables de su educación también lo estuvieron. Es muy difícil sembrar descortesía y recoger buenos modales y conducta ejemplar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

De lupas y catalejos

Corro el riesgo de equivocarme, segura, - como dice el poeta - de que "por un fuego que no des a tiempo puede no salir el Sol"

Desde la otra esquina

"Una mirada desde Holguín y para el mundo..."

De mi país

Para conocer de la isla y su gente

edumund

Just another WordPress.com site

Letra joven

Para reflexionar, reír, debatir y publicar.

Un pedacito de Mar

un espacio para echar a navegar ideas...

Cuba nos une

"Cuba es tu corazón, Cuba es mi cielo, Cuba en tu libro mi palabra sea."

La mariposa cubana

un capullo de cubanía y de fidelidad

Cuba en letras

Contar la Isla desde un blog

A %d blogueros les gusta esto: