Agua que has de beber


Para unos el sonido de un altoparlante con una melodía fuera de revolución es el anuncio: “el agua musical”. Para otros una campana tras el repiqueteo de herraduras en el pavimento o los gritos del vendedor dispuesto que empuja una carretilla atestada de pomos, llega como advertencia de que el agua potable está a las puertas de casa.
Durante décadas los ciudadanos de Holguín han consumido el líquido vital a través de estos hombres que emplean diversas vías para ofrecer sus servicios.
Muchos se preguntarán cómo era antaño porque en un pueblo que nació entre dos ríos el agua para beber ha sido una constante preocupación.
El MsC. David Gómez, museólogo de La Periquera comenta a ¡ahora! que a partir de elementos encontrados en indagaciones, que si bien perseguían otros objetivos también contenían breve información al respecto, es dable asegurar la existencia, durante la colonia, de una tubería desde el río Marañón hasta la Plaza de Armas, hoy parque Mayor General Calixto García Iñiguez, con la cual los pobladores se aprovisionaban de este recurso.
Gómez recuerda las carretas de ruedas de madera y metal en que acarreaban el agua en su niñez. No obstante, muchos en la ciudad se abastecían de pozos durante este periodo. Así lo atestigua Ángela Arias, ama de casa octogenaria que recuerda cómo ella y los vecinos de su añejo edificio se proveían de un también vetusto pozo.
Claro que no todos emanaban agua de calidad fiable. Al decir de Ángela Peña, muchos estaban contaminados, sobre todo aquellos en la parte sur de la ciudad, zona baja que posibilitaba la fácil corrupción del líquido a partir de los desechos en las letrinas, las que independientemente de su disposición en las viviendas, perjudicaban la potabilidad del agua en este territorio.
La periodista María Julia Guerra, como muchos holguineros, conserva recuerdos de los famosos manantiales de la loma del Fraile. El propietario era González Tijera. María Julia recuerda que la empresa de este señor distribuía en camiones su valiosa carga, envasada en botellones de vidrio que luego se colocaban en bases de metal para facilitar su manejo ya en las casa. Esos mismos pomos que hoy se emplean para el famoso “aliñao” que brindamos en casa cuando llega un recién nacido.
Ya no con tantos recursos pero en esta misma etapa de los ´50, otro señor, Peña Rojas, distribuía agua por la ciudad, y también lo hacía, según Ángela Peña, Dorindo Vázquez.
Aún tras el triunfo revolucionario y con la construcción de presas, tanques, potabilizadoras, conductoras y demás infraestructura para el abasto de agua, el holguinero sigue esperando a su aguador, por lo general las familias prefieren a uno por encima de otros atendiendo a la calidad del producto con que les sirvan. Hay quienes se autoabastecen con los pozos existentes en sus propiedades o yendo a lugares como el edificio 18 plantas y así garantizan la certeza del origen y potabilidad del líquido.
Pero lo que tal vez muchos desconozcan es que el agua que llega a través de las tuberías es apta para el consumo humano y está certifica mes por mes por Salud Pública, según afirman funcionarios de la dirección municipal y provincial de recursos hidráulicos en Holguín. Los mismos aseguran que el proceso de rehabilitación de redes que se acomete ya hace un tiempo, busca la optimización de este servicio. Actualmente en el municipio existen tres plantas de tratamiento, lo que garantiza que el agua cumpla con las normas y parámetros establecidos para el consumo humano.
Los holguineros reciben este elemento desde las presas, aguas superficiales que cuando llueve tienden a volverse turbias, lo que haría a cualquiera dudar de su calidad para beberla. También urge decir que las potabilizadoras no están en óptimas condiciones. En todos estos aspectos debe y se trabaja por parte de las instancias correspondientes.
Actualmente en parte por desconocimiento acerca de esta posibilidad y en otra gran medida por desconfianza, los holguineros de manera general no consumen el agua del grifo, aun cuando la misma, según se informa a esta reportera, posee las condiciones para que así sea. Todo indica que va a ser una costumbre difícil de erradicar y al parecer, por otro tiempo más estarán en escena los conocidos aguadores, con su invaluable carga de vida.

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